EL TRASTORNO NEGATIVISTA DESAFIANTE: LA AGRESIÓN COMO DEFENSA
- Paula Arango
- 11 oct 2020
- 3 Min. de lectura
Todo empieza con el placer de la negación, el placer intenso de la posición desafiante de “a todo lo que me propongan mi respuesta es no”. Torrentes de adrenalina, noradrenalina, cortisol, serotonina, acetilcolina y el aumento de la respiración y del ritmo cardíaco hacen saltar las alarmas, estamos estresados y nuestro cuerpo se activa para defenderse rechazando. A veces la tolerancia a situaciones agresivas se normaliza en la rutina familiar y aparece el «quiero más» en forma de agresiones verbales o físicas.

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